Quieres pensar que por fin, después de mucho tiempo, todo es perfecto, que las cosas van a ser como siempre quisiste. Pero llega el día en el que ves que no puedes seguir ciega, que tienes que reaccionar ante la verdad, que teniéndola delante de tus ojos, evitas ver. Y te sientes mal, triste, con ganas de gritarle al mundo lo desdichada que eres, pero te limitas a avisar a esa persona para que se olvide de ti, que no puede ser por su culpa, por la mentira que tú te habías creado. Pero hasta que llega ese momento, sientes un desazón en el estómago que no hace más que obligarte a pensar en algo que quieres olvidar. Pero tu mente no te deja, rememoras con frecuencia las frases que un día te hicieron sonreír, pensando que podría haber llegado a algo más, y sientes… ya no se sabe ni que se siente :’(
31/01/2009
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