Sube al máximo el volumen de la música y envuélvete en el sonido que te rodea. Enfráscate en la lectura de ese libro que tanto te atrapa y deslízate por cada una de sus páginas, como si volaras sobre ellas. Descárgate una película de cada género que conozcas y deja que te absorban un par de horas, una tarde o un día entero. Sal a la calle, siéntate en un banco y fíjate en todos y cada uno de los detalles de las personas que desfilen por delante de ti, los rasgos de sus rostros y lo que quieran comunicar con ello; observa los objetos de tu alrededor, la combinación de sus colores, las amplias formas de las que se proveen. Haz todo esto y más… haz lo que sea para que la inocente voz de tu conciencia se calle. Deja que grite por encima de la incesante música y de la información que llegue cada día a tu mente, y que por fin… enmudezca.
Hemicraneal - Estopa