jueves, 24 de noviembre de 2011

Cambio de perspectiva.

A veces sólo nos falta ese rayito de sol que arroje luz sobre la bruma de tus dudas y las disipe. Todo te resulta tan valioso, tan caro; pero a la vez tan fascinante y único. Aunque veas en el telediario que afuera va a llover, a ti no se te borra esa estúpida sonrisa del rostro. No sientes el frío, ya que tus mejillas se encargan de funcionar como calefacción al sentir el fuerte bombeo del que te dicta en ese preciso momento qué es lo que tienes que hacer.
La vieja ventana se encuentra semiderruida. La pintura está desconchada y las cortinas raídas. Los cristales están sucios después de tantas tormentas y tantos días soleados. Por dentro, están manchados de alientos, lágrimas, dedos que se posaron para abrirlos o cerrarlos. Pero ahora no queda sino el esqueleto de lo que fue. Ya no merece la pena seguir mirando en una dirección en la que sólo quedan los restos del pasado, con sus respectivos buenos y malos momentos.
La vida te enseña que si se cierra una puerta se abre un ventanal que, si dicen que es más grande es porque de las vivencias añades experiencia a tu vida y creces. Te haces más fuerte y grande ¡necesitas un hueco enorme por el que poder desplegar tus nuevas y relucientes alas!
Aun así, siempre hay que tener cuidado. Espera el momento adecuado para abandonar esa vieja ventana, al fin y al cabo, siempre la recordarás con una sonrisa. Dale la espalda y avanza hasta el alféizar de ese gran vacío que te espera abajo.
¡SALTA!

domingo, 6 de noviembre de 2011

Dirigida a los que cubrieron mi espalda...

Corre la cortina que separa el presente de tu antigua vida. Recuerdo las mañanas, en su tiempo soleadas y cálidas. Como en todo, tenían su defecto: hay ocasiones en las que el gran astro calienta demasiado… y provoca heridas. Pero aún así, los lazos se notaban fuertes, lúcidos, un cursi tono rosa los rodeaba por la familiaridad de las miradas. El futuro se entreveía entre las cortinas difuso, pero no se adivinaba tan oscuro como se encuentra. Ahora la luz que se atreve a entrar por la ventana es suficiente para poder ver dónde apoyas el pie y no introducirlo por error en un cepo, o en las peligrosas arenas movedizas. No corres el riesgo de volver a morir abrasada en el horno generado por el efecto invernadero, lo que significa vivir en una constante escena en blanco y negro donde el clima permanente es una completa tundra. La desolación abarca de un lado a otro el paisaje. Ningún sol sale ya. No existe. La distancia lo ha destruido.
...cuando me atreví a admitir que lo necesitaba.
Estaré allí - Chojín con Meko
Ofréceme tu hombro y llora conmigo;
amistad no es sólo salir de copas, es compromiso.
Lealtad, ye, sufre conmigo.
...
He estado sentado en mi cuarto, mirando al techo,
y he sonreído recordando aquello que ha hecho
que por fin pueda cerrar el ojo de mi nuca, compañero,
cuando duermo porque sé que estás despierto.