Miradas vacías, miradas que miran sin ver, miradas esquivas, miradas nerviosas, miradas llenas de odio, miradas inescrutables… Los últimos pedazos de mi existencia se reducen a esas miradas, aunque la que más me desconcierta es de la que no sé nada. Las demás me pueden hacer daño, o simplemente darme igual, pero ésta me produce curiosidad. Curiosidad que fue reemplazada en poco tiempo en absoluta indiferencia. Indiferencia porque al fin sabía lo que sentía, lo que llevaba tanto tiempo queriendo expresar con palabras y no solo con los sentimientos que me embargaban… estaba muerta, muerta por dentro. En poco tiempo me di cuenta de que lo único que ya me hacía sonreír realmente era aquel que siempre llevaría dentro de mí, que nunca olvidaría, y que siempre… siempre me haría reír… TE QUIERO! (L)
20/05/2009
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