Romper las reglas que ella le había impuesto durante tanto tiempo era una idea tan atrayente para su persona como el vaivén de las olas para los barcos. Se regocijaba en su supuesto dolor aunque aquello tampoco le hiciera feliz.
-Soy tu amigo, me tienes aquí para lo que sea – respondió con una sonrisa pícara y un breve pero enérgico saludo.