lunes, 22 de abril de 2013
Poco tiempo después.
El miedo que me invadió durante todo ese tiempo se tradujo durante un instante en incredulidad.. Bastó un poco de coherencia para sentir como todo el previo miedo se transformaba en llanto que me desgarraba por dentro, y cuya herida dudo mucho que se cierre algún día. El dolor que podía invadirme se incrementaba conforme miraba a los demás a los ojos, cerciorándome de que no estaba soñando. La realidad junto con la imaginación luchaban por hacerse un hueco en mi mente. Toda la esperanza que había acumulado desde que lo supimos se desvanecía mientras ganaba espacio el horror por lo ocurrido.
Únicamente quería despertar, aunque sabía que no era posible: entonces mi mente se inundaba una y otra vez desbordada por el dolor, el horror y un nuevo miedo que poco a poco comenzaba a anidar en ella.
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